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El Gobierno sigue lanzando balones de oxígeno a los dos sectores asfixiados por la crisis: la banca y el inmobiliario. El último es una modificación radical de las condiciones para las sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria -versión española de los REITs norteamericanos o las SIICs francesas-, la piedra filosofal para que las entidades financieras puedan librarse del aluvión de activos inmobiliarios que están absorbiendo. Ahora, la inversión en estos vehículos estará libre de impuestos y, además, se elimina el tope del 5% de participación de un solo accionista, lo que abre el producto a las empresas del ladrillo y a los grandes patrimonios. Así lo anunció ayer el director general de Tributos, Jesús Gascón, en un congreso organizado por Deloitte. En la primera redacción del proyecto de ley que las regula, estas... [leer la noticia completa]
