Por José Luis Paniagua LA HABANA (EFE) El sol y el paso de las horas acaban estos días el trabajo de destrucción de no pocos edificios del frágil patrimonio arquitectónico de La Habana, que han sufrido a lo largo de la semana el azote de los vientos y las fuertes lluvias del huracán “Ike”. Los habaneros, expertos en ruinas y ciclones, saben que tras el paso de un huracán, el sol reseca los muros empapados y...
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