¿Por qué tiene sentido que yo escriba sobre éste tema?

En primer lugar, tiene sentido por algo que ocurre pero no debería de ocurrir: la homofobia por activa y por pasiva en la sociedad en que vivimos. Así que creo que la principal tarea de todo homosexual, quiera o no, es hacerle frente.

¿Cómo hacerle frente a la homofobia?. Ahí es donde está el meollo de la cuestión. Creo que para hacerle frente hay actitudes pacíficas pero muy activas y de grandes resultados. Yo en particular en virtud a dos premisas:

Lo desconocido dá miedo
Lo desconocido puede ser distorsionado usando la imaginación y por palabras en boca de gente en la que tenemos depositada confianza o respeto y nos hablan de éso desconocido. P.ej: yo creo que existe un planeta que se llama Marte con unas características determinadas porque confío en lo que me dicen las personas que me lo aseguran, pero es cierto que yo no lo he visto ni lo veré ni podré comprobarlo pero elijo creerlo por la confianza que me dan esas personas.

he llegado a la conclusión de que la forma perfecta de hacer frente a la homofobia es dando a conocer lo que es la homosexualidad. Así desaparecerán el miedo y esa ignorancia que permite la manipulación y distorsion de lo que realmente es por terceras personas e instituciones de cualquier tipo, que tienen ganada la confianza de muchas personas. Pero, si pretendemos hacerlo a base de palabras, folletos, películas, … no creo que dé mucho resultado pues el testimonio de una persona/institución de confianza de la gente tiene una fuerza arrasadora en comparación. Creo que la mejor forma de hacerlo es mediante la visibilidad en el día a día, con hechos de personas concretas pero en la vida cotidiana del día a día. Recordemos que actores gay, cientificos gay, políticos gay, … puede aceptarse siendo homofóbico pues como vulgarmente se dice : “no hay regla sin excepción”. Es decir, la cuestión es dar a conocer que el ser homosexual o heterosexual es igual de interesante, llamativo, especial … es sólo una parte mas de la persona que hay que tomar en cuenta y no pensar que por decreto toda persona (salvo que diga lo contrario) es homosexual o hetrosexual. Creo que según cifras oficiosas (no oficiales) somos homosexuales un 10% de la población mundial. ¿Has probado a preguntarle a alguien si es heterosexual?.

Me ha pasado, y creo que a casi todo el mundo, que cuando voy por la calle y hago algo que la gente no suele ver hacer , enseguida sorprendes a alguien mirándote. ¿Es lógico no?. Por ejemplo, si voy por la calle a eso de las 10 de la mañana y me pongo a dar palmas os aseguro que la gente me mira. Sin embargo, si voy por la calle de una zona de copas, son las 10 de la noche y me pongo a dar palmas casi seguro que nadie me mira porque mucha gente vá haciendo eso mismo en ése lugar y a ésa hora. Es más, si alguien me mira es o por que anda aburrido o es nuev@ por la zona.

Lo que quiero decir es que no tiene nada de especial, actualmente, que si yo voy por la calle y abrazo a mi pareja o le tiro un beso o le hecho la mano por la cintura es lógico que la gente nos mire. Somos algo no habitual y sienten curiosidad. Para mí y para mi pareja es algo incómodo esa sensación de estar en un escaparate pero …. preferimos poder expresarnos y confiamos en que con el tiempo no sea algo tan llamativo o tan nuevo. Distinto es cuando alguien te insulta o te mira con desprecio, en éstos casos yo pienso para mis adentros que cada uno es libre de pensar lo que quiera. Yo a un etarra lo insultaría y le miraría con cara de desprecio, por ejemplo. También es distinto cuando alguien intenta imponerte lo que piensa o te obliga a hacer algo en virtud de tu orientación sexual. P.ej: abandonar un lugar público en virtud del “derecho de admisión reservado” (en un bar o restaurante), no darte habitación (en un hotel), pegarte o asustarte , … En estos casos, yo recomiendo no volver a poner los pies en dichos sitios e incluso informar al resto del colectivo para que no vayan a esos sitios (como medida de presión) e incluso informarse de si el dueño de ese establecimiento tiene otros y anotarlos para pasar lista tambien de esos otros. (Si somos un 10% y nuestra gente cercana nos apoya, somos mucha gente dispuesta a hacer una presión pasiva (no ir a esos sitios) y creo que bastante efectiva. Para completar la idea que estoy dando, creo que sería bueno notificarle por coreo al dueño del establecimiento las consecuencias de su decisión : estar en la lista de establecimientos “malditos” para el colectivo homosexual y simpatizantes. Pues dicho y hecho, aquí podeis ir mandando YA todos los establecimientos homofóbicos:

Vivencias hasta los 18 años yo lesbiana

A partir de aquí es cuando empecé a querer ir con chicas y los chicos …. me empezaron a resultar mas aburridos, aunque buenos amigos. Ya, cuando aparecía una chica, los chicos es como si no existieran. Aunque lo sentía así de claro, aún no era consciente de lo que me pasaba. Increíble pero cierto. Yo por entonces lo interpretaba como parte de mi ser especial o rara (aunque no sabía por qué exactamente) y parte de amistad. Que era rara y especial me lo recordaban los adultos a todas horas y algunas de mis compañeras de instituto.

Pero nadie, absolutamente nadie, podía poner nombre o explicaba realmente en qué consistía esa “especialidad” o “rareza”, así que seguía sin pistas de que es lo que me pasaba. Cada vez me sentía un bicho mas raro y un ser mas oscuro. Mas oscuro porque empezaba a no tener claro nada, sufría mucho llamando amistad a lo que hoy llamaría amor y poniendo bajo candados todos mis sentimientos “oscuros”. Los llamo oscuros porque no sabía interpretarlos, porque no sabía identificar de dónde me venían, ni porqué.

Algo que me llamó la atención, que me sorprendía a mí misma, fué el comportamiento que tuve ante una notcia que llegó a mis oídos. La noticia era que la profe de gimnasia era tortillera, es decir, que le gustaba toquetear (una palmadita en el trasero o similar, nada mas), y mirar. Además esa noticia aseguraba que ponía mejor nota a las que a ella “le caían mas simpáticas”. La profe ésta os aseguro que de guapa no tenía mucho y pasaba de los 40 años ( yo por entonces tenía 14-15 ). La reacción que yo tuve frente a ésa noticia fué que me cayó mas simpática que nunca esa profe, y en clase de gimnasia me ponía siempre a tiro de sus miradas. ¡ Y cómo disfrutaba de pensar que fuera cierta la noticia de que la profe era tortillera !. La realidad, si lo era o no, creo que no la sabré nunca. Yo estaba sorprendida de mí misma, de mi reacción tan contraria a la que tuvieron el resto (bueno, había una que reaccionó …. silenciosamente y andaba siempre fichándola a escondidas por saber si se parecía en algo a mí, en ése algo “oscuro e indescifrable” que me pasaba. Por mas que lo hice … no ví nada especial, mas bien ví que no solía hacer lo que el resto pero lo que hacía lo hacía igual que el resto. Por cierto, un día dejé de verla por el instituto, no volvió, y nadie supo decirme de qué habia sido de ella.). En fin, pienso mas de una vez en ésta chica tan silenciosa, hermética y mirada tristona.

Lo mejor de mi paso por el instituto era que era de sólo chicas. Lo peor fué que me tuve que reprimir un montón mas. Me enamoré de alguna profesora, y sufrí lo que no está escrito porque no podía mostrar en lo mas mínimo nada que se pareciese a éso. Aunque fruto de mi represión (tan interiorizada que ni siquiera era consciente de ella) conseguí transformarlo en un interés desmedido por la asignatura y los conocimientos que ella nos contaba en clase. Cuando nos duchábamos despues de gimnasia yo nunca sabía cómo reaccionar cuando a alguna se le deslizaba la toalla o se quedaban solo con bragas y sujetador, me entraban unos nervios y una gana de mirar …. uuuffff …. pero yo, por no perder el control, siempre procuraba andar mirando para el techo o para el suelo en la sala de duchas. ¿Y aún no lo tenía claro lo que me pasaba? Pues NO. Yo interpretaba aquello como que yo era vergonzosa y recatada y que algunas de mis compañeras no lo eran. La verdad es que por entonces era raro que una muchacha se quedase en sujetador delante de otra para cambiarse la camiseta. No se veía como algo desvergonzado pero se veía raro y sólo propio de mentes muy modernas y quizas algo viciosas.

Os conté que me enamoré de alguna profe ¿verdad? . Pues ya cuando tenía unos diecisiete conocí a una chica que no era de mi instituto. Hablaba con ella y se me pasaban las horas muertas contándole mis intimidades (las “oscuras” no podía porque no sabía ni expresarlas ni me atrevía). Día a tras día nos veíamos, hablábamos, salíamos a ver si nos ligábamos a algun chico, y la acompañaba a su casa todas las noches. Así durante mas de un año. Un día, se celebraba la fiesta de fin de curso en el instituto y yo la invité. Ella, que sabía que yo no estaba acostumbrada a beber, me indujo a tomarme un par de cubatas (ginebra con coca-cola) y estando sentadas me preguntó:
– ¿te gustan los hombres?
y yo respondí :
– Sí, claro.
le dije que sí pues era lo único que yo pensaba que podría ser cierto, que no existía otra respuesta. En mi caso lo único que pasaba era que no había encontrado el hombre de mis sueños ó ese hombre que me gustase, esa era la explicación que yo daba al hecho de que me importasen un pimiento todos los chicos que había conocido hasta entonces.
Volvió a preguntarme:
-¿te gustan las mujeres?
y yo le respondí con total sinceridad lo que pensaba:
– Pues, no lo sé. Es que no lo he probado nunca. Aunque la verdad es que no sé lo que podría hacer con una chica. Con un chico sí sabría lo que hacer, pero con una chica no. Así que, no lo sé.

Nada mas responderle ésto, ella se levantó y fué hacia la salida sin decir ni una palabra. Yo no entendía lo que pasaba. Estábamos hablando tranquilamente y de repente ella se iba y con una cara de cabreo gigante. No entendía nada. Me fuí tras ella y le pregunté que qué le pasaba, que porqué se iba. Ella sólo me respondió una vez tras otra :
– No quiero volver a verte. No vengas mas por mi casa.
El mundo se me caía en pedazos: mi mejor amiga me abandonaba y por un motivo desconocido.
Los siguientes meses tuve una depre terrible. Necesitaba saber el motivo, hablar con ella, verla… pero todo fué inutil.
Dos años mas tarde, por una tercera persona que nos conocía a ambas, conseguí saber el motivo. El motivo era que yo era lesbiana. Fué la primera vez que alguien me acusaba de ser lesbiana. Era cierto que alguna vez sentí ganas de besarla en la boca pero eso era algo que yo nunca dije a nadie y que no mostré a nadie. Yo pensé que esas ganas que a veces sentía de besarla eran por que la quería mucho en el sentido de una fuerte amistad, y porque en esos momentos tendría un calentón pero nada mas.